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¿Dime cuanto tienes y diré como te atiendo?




En mi área de trabajo en salud es muy frecuente el tránsito entre el sector público y el privado, lo que obviamente no tiene nada de malo. Lo único que me produce un poco de incomodidad en ese tránsito es la diferencia que hacen algunos equipos (médicos y matronas) en el trato que dan a sus pacientes del sector privado y el trato que dan a sus pacientes del sector público, habló básicamente en términos de información entregada y comunicación con ella. Todas las pacientes que atendemos están siendo madres y viviendo uno de los momentos más importantes de su vida, ¿puede haber alguna diferencia entre ellas que condicione el trato que les damos?, tengo la convicción de que la respuesta es un rotundo NO.


Probablemente debí haber escrito esto hace mucho tiempo atrás, pero hace unas semana escuche una frase que me quedó dando vueltas. El contexto era un asado en la casa de un amigo, una conversación entre dos médicos, uno le dijo a otro “si po’, además si los pacientes están pagando todas esas lucas por la ecografía, tienes que hacerla como corresponde”. ¿Algo no esta bien en esa conversación verdad?, ¿O sólo a mi me llama la atención?, ¿A mayor desembolso del bolsillo del paciente mejor es el servicio que debo entregar?.

Hay trabajadores que piensan que el sector público es beneficencia, si alguno realmente cree eso le recuerdo que todos pagamos impuestos. Incluso, si así fuera, y el paciente no pagara nada, me imagino que nadie le puso una pistola en la cabeza a aquellos que decidieron trabajar en el sector publico, y por lo tanto tienen del deber de hacer bien su trabajo y entregar prestaciones de calidad.


En enero de este año, Marcela Pezoa, investigadora de Departamento de Estudios y Desarrollo del MINSAL presentó un estudio que señala los elementos que contribuyen a la satisfacción del usuario en salud. El informe señala que algunas de las variables más importantes son la calidez y “humanidad” en la atención, así como también la información expedita y con lenguaje claro. Este mismo estudio señala que la cercanía que se produce entre el médico del sector privado y su paciente disminuye la sensación de desinformación.


El “Estudio nacional sobre satisfacción y gasto en salud” del 2005 nos muestra un párrafo que debe llamar a la reflexión en este tema, cito textual: “En cuanto a la comunicación con el profesional tratante, más de la mitad de los usuarios no recibió por parte del médico información acerca de alternativas de tratamiento ni tuvo posibilidad de participar en las decisiones sobre su salud… estas prácticas son más comunes en prestadores privados, en el último quintil y en el nivel educacional más alto”. Este mismo estudio del 2005 señala que el trato recibido por los profesionales de la salud es calificado como “bueno” sólo por un 28,4% de los usuarios del sector público hospitalizados, en comparación con la percepción de trato “bueno” de un 62,7% de los usuarios del sector privado que se encuentran hospitalizados. ¿Que hacer para mejorar los indicadores del sector público?, la respuesta la entregó Pezoa “La información para el usuarios y su familia se percibe como un elemento vital para sentirse satisfecho, si esta logra entregarse en términos simples y más bien con palabras del cotidiano facilita la sensación de seguridad y confianza”.


El juramento hipocrático actual sobre el que juran los médicos (así como varios otros juramentos que hacen profesionales de la salud al momento de titularse) señala explícitamente “No permitiré que consideraciones de edad, enfermedad o incapacidad, credo, origen étnico, sexo, nacionalidad, afiliación política, raza, orientación sexual, clase social o cualquier otro factor se interpongan entre mis deberes y mi paciente” ¿Cuánto nos demoramos en olvidar eso?.

Publicado originalmente en Matasanos

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